La depresión es una enfermedad mental que trae como consecuencia trastornos del estado anímico, representado por sentimientos de tristeza, pérdida de la autoestima, ira o frustración, lo cual desequilibra la vida diaria de las personas que la padecen. Puede presentarse por períodos o ser permanente. En los ancianos es un problema bastante generalizado, si bien se sabe que no es en sí, parte inherente del proceso de envejecimiento. Con frecuencia, no se la reconoce ni recibe tratamiento.

Desde hace mucho tiempo se ha tratado de determinar cuáles son las causas que producen la depresión y se han elaborado largas listas de los eventos que pueden ocasionarla, todos ellos constatables con hechos de la realidad que han afectado profundamente la vida de los mayores. En su aparición, se señalan hechos tales como, el fallecimiento de la pareja o de familiares, el padecimiento de alguna enfermedad limitante tanto física, como mentalmente, el vivir solos, cambiar de hogar o ir a una institución; o el sentir que la vida se les estrecha y que sus expectativas se reducen inexorablemente. Estos y otros eventos suelen dejar emociones negativas como la ansiedad, la soledad, la baja autoestima y la tristeza. Todo ello conduce al aislamiento social a la apatía y finalmente a la depresión.

En estudios recientes en los que se ha escaneado el cerebro de personas que padecen de depresión, se ha descubierto que el lóbulo frontal -la zona del cerebro encargada del procesamiento cognitivo, el pensamiento y el control de los impulsos- muestra niveles de actividad muy bajos. También se ha encontrado atrofia cerebral, es decir, pérdida del volumen en algunas zonas del cerebro, entre ellas el hipocampo, área involucrada en el procesamiento de las emociones y en la consolidación de los recuerdos. El sistema endocrino desempeña un rol importantísimo en las causas de la depresión. Un desbalance hormonal producido por la liberación de hormonas, como el cortisol, puede dar paso a la depresión. Mediante un simple test de saliva se pueden predecir las probabilidades de sufrir depresión. En este test se evalúa un solo biomarcador: el cortisol. Otras investigaciones sugieren que puede existir una relación entre la aparición de la depresión en la vejez y la enfermedad de Alzheimer. Otras investigaciones están mirando la dieta como una causa de la depresión. Según los nutricionistas, una dieta inadecuada podría ser la principal responsable de la inflamación en el cerebro que han revelado los escáneres. Unos de los principales factores que promueven la inflamación son el azúcar y el gluten.  De hecho, se ha podido apreciar que un 52% de las personas que presentan una sensibilidad al gluten también sufren depresión.  Lo que ningún  estudio revela hasta ahora, es que haya un componente genético en la aparición de la depresión.

No son poco frecuentes los casos en los que los sentimientos de desesperanza y aislamiento despiertan ideas suicidas en las personas mayores, en especial en aquellas que presentan discapacidades o aislamiento afectivo. Prestar ayuda médica e incluir apoyo profesional a través del acompañamiento a los ancianos, es algo que amerita ser considerado por los familiares de los adultos mayores, pues en muchos casos la depresión es considerada como simple tristeza.

Deja tu comentario