La memoria tiene como función básica almacenar, codificar, retener y posteriormente recordar datos e información sobre todas las experiencias vividas.De acuerdo al alcance temporal que tenga, la memoria se clasifica  en:  a) memoria a corto plazo b) memoria a mediano plazo y c) memoria a largo plazo. 

Es interesante remarcar, que  la memoria y el aprendizaje son dos procesos que están muy vinculados entre sí, pues todo aprendizaje implica la puesta en marcha de la memoria, trátese de experiencias vividas o de la asimilación de contenidos. Desde el momento en que una persona nace, comienza el  proceso de aprendizaje que es un continuo a lo largo de casi toda la vida, y junto con él, un proceso complejo de memorización. Cuando comienza el envejecimiento y el deterioro físico y mental como su consecuencia directa,  todas las capacidades cognitivas disminuyen y con bastante más frecuencia y de forma más evidente, la memoria.

Muchas personas se sorprenden por la capacidad que tienen los adultos mayores de recordar sucesos de su pasado con toda nitidez y sin confusiones, en contraste con los olvidos que con frecuencia ocurren respecto a cosas cotidianas y triviales; pero es  esa situación lo que nos permite comprender que es la memoria a corto plazo la que se ve más afectada por el deterioro cognitivo que sufren los mayores.

La toma de conciencia sobre la pérdida de la capacidad para recordar sucesos del presente o del pasado reciente, suele generar ansiedad y afectar el estado de ánimo de los mayores. Esto los lleva a la necesidad de relatar experiencias de su pasado que recuerdan vívidamente, y como consecuencia de su incapacidad para retener los actos recientes, suelen repetir una y otra vez las mismas historias. La capacidad de escucha de un profesional, puede aliviar la ansiedad e incluso ayudar a darle sentido a recuerdos que aparentemente no tienen conexión o que pueden ser calificados de poco significativos por familiares y amigos.

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