Estimulación Psicomotriz

Intervención psicomotriz para alcanzar el bienestar

El cuerpo y el movimiento tienen un papel preponderante en el pensamiento, en la afectividad y en desarrollo general de la personalidad. Emociones básicas como la alegría, el miedo, la ira, la tristeza… se observan a través de la expresión corporal.

Por lo tanto, la práctica psicomotriz desde un enfoque relacional-vivencial, y los procedimientos que se llevan a cabo a través de actividades, trata a la persona en su integridad: cuerpo, movimiento, sensaciones, emociones y pensamiento.

La organización del universo motor de una persona se configura y puede modificarse a partir de una relación con otro sujeto significativo para él,lo cual le otorga sentido a sus acciones; de allí que sea de tanta importancia poder comprender lo que el adulto mayor manifiesta a través de su actitud corporal, así también, ayudarlo a que tome conciencia de las expresiones motoras de sus emociones, de tal modo que pueda sentir su cuerpo como el lugar donde se articulan todas las estructuras de su ser: lo motor, lo cognitivo, lo sensorial y lo afectivo.

La intervención psicomotriz, por lo tanto, no reduce su práctica al logro de la eficacia del movimiento, la coordinación general, el equilibrio, o de funciones como la memoria, atención, percepción, etc., sino que también incluye aspectos tan importantes como la relajación y la respiración consciente, que permite lograr, poco a poco, un estado de bienestar general, eliminando tensiones y estados de ansiedad de los que muchas veces ni siquiera se tiene conciencia.