Estimulación Cognitiva

Potenciación de las Capacidades Intelectuales

El uso de expresiones como esperanza de vida, envejecimiento activo, autonomía, ponen de manifiesto un paulatino cambio con relación al concepto de envejecimiento que venía manejándose tiempo atrás. Actualmente existe una tendencia a considerar el período de la vejez como una etapa más del ciclo vital de los seres humanos, que debe ser vivida con ilusión y optimismo.

Si bien es cierto existe un deterioro degenerativo con el paso de los años, investigaciones recientes muestran la posibilidad de modificar, en cierta medida, el rendimiento cognitivo y la funcionalidad cerebral de los adultos y personas mayores tomando en cuenta factores vinculados al estilo de vida. Mantenerse activo física y mentalmente , ayuda a aumentar la resistencia a los cambios y el deterioro que inevitablemente se producen con el devenir de los años, produciendo una ralentización de los mismos y en consecuencia, previniendo o postergando la dependencia.

La potenciación de las capacidades intelectuales puede verse favorecida en gran medida por la aplicación de programas de estimulación cognitiva que promueva la ejercitación sistemática y continuada de las capacidades mentales, mediante actividades centradas en los gustos y preferencias de cada persona en particular.

Estas actividades pueden estar orientadas a la estimulación de:

  • La Percepción, que es el primer proceso cognoscitivo mediante el cual una persona selecciona, organiza e interpreta los estímulos que proporcionan los sentidos, para darle un significado a algo.
  • La atención y estimulación de los sentidos.
  • Las habilidades sensoriales y motoras.
  • El lenguaje y la memoria semántica, razonamiento y reflexión.
  • La concentración y la memoria a corto, mediano y largo plazo.
  • La capacidad visoperceptiva.
  • La capacidad de observación.
  • La capacidad para ordenar ideas.
  • La planificación y previsión de consecuencias.
  • Las destrezas psicomotrices.

Estas actividades, entre otras, constituyen un aporte valioso para el mantenimiento de las funciones cognitivas, las cuales se planifican según las características particulares, tanto respecto a las habilidades cognitivas que se requieren, como en cuanto a los niveles de dificultad, sin dejar de lado el aspecto motivacional.