¡¡¡Enhorabuena abuelos!!!


Entre todas las fechas conmemorativas que marca el calendario, existen algunas muy especiales que forman parte del mundo de los afectos. Una de ellas ya está por llegar: el “Día de  los Abuelos”.

No todos los países lo festejan el mismo día, en España, por ejemplo, se conmemora el 26 de julio, pero el Día internacional de las personas de edad”  fue decidido en la Asamblea General de la ONU en 1990. Por lo tanto,  creí oportuno asumir esa fecha para expresar el reconocimiento y gratitud a nuestros abuelos y abuelas de una manera especial.

A propósito de ello, voy a relatar una historia real que tuvo lugar hace algunos años cuando conversaba con una amiga y rememorábamos cosas de nuestra infancia.

¿Te leo un cuento abuela?

Durante su infancia, me contó mi amiga, que a su abuela le encantaba leerle cuentos, y que ese era uno de los recuerdos más entrañables de su relación con ella. Que como todos los niños, le pedía que le leyera una y otra vez el mismo cuento, hasta que la abuela, pasado un tiempo, le proponía otro que se convertía  rápidamente en el nuevo favorito.

Los años fueron pasando para ambas, hasta que su abuela comenzó a tener problemas de visión.

Por otro lado, mi amiga ya había aprendido a leer y se deleitaba con los mismos cuentos que había oído de la voz de su abuela.

Un día, viéndola sentada, meciéndose en su reposera, con su mirada fija en la ventana de su cuarto, se le ocurrió que quizá le gustaría que le leyera alguno de los cuentos que en su tiempo ella le leía.

Le preguntó entonces: ¿Te leo un cuento abuela?

La abuela la miró esbozando una sonrisa y le animó a que lo hiciera.

Recuerda mi amiga que salió corriendo y buscó un cuento en su pequeña biblioteca,  y sin saber bien cuál elegir, cogió uno al azar y se fue corriendo hacia su habitación.

Se sentó frente a ella y comenzó aleerle uno de esos relatos que habían compartido juntas y que las había unido en el entramado de una relación afectiva que  ya era parte de sus propias vidas, de sus propias historias personales.

Día a día revivían aquellos momentos de felicidad recíproca, con la única diferencia que ahora, la realidad, en un acto de infinita bondad, quiso que los placeres se invirtieran: mi amiga gozaba relatando, y su abuela, escuchando.

Así se cerró un ciclo para que pudiera abrirse otro, en esta constante  dinámica vital que solemos llamar “Ley de vida”.

Pensando en cómo podemos celebrar el día de los abuelos, imaginé que los nietos pequeños podrían elegir un cuento para leérselo a sus abuelos.

OTRAS IDEAS…

Dependiendo de la edad de los nietos, pueden hacer manualidades sencillas con la ayuda de sus padres:

Un libro con una foto familiar en la portada que lleve por título

“Los momentos más felices con mis abuelos”

“A mis abuelos les gusta…”

“Lo que más me gusta de mis abuelos”

En el interior pueden ir dibujos con un texto, fotografías, collage, un poema, etc.

Si los niños no saben escribir, se les puede hacer preguntas y trascribir “textualmente” sus respuestas.

También se puede hacer un cofre con una caja decorada y colocar dentro las chucherías preferidas de los abuelos y una carta dirigida a ellos.

En fin, puestos a imaginar, pueden surgir muchas ideas originales que los abuelos valorarán mucho más que un regalo comprado.

 

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